Mira el mapa de alertas
Se puede consultar sin cuenta. Si el animal que tienes delante está publicado, ahí tienes la foto y el contacto de quien lo busca.
Las primeras horas son las que cuentan, y lo que las gana no es un cartel en una farola: es que mucha gente de ese barrio sepa a la vez qué animal busca y qué aspecto tiene. Publica la alerta desde Trufa y el aviso llega a los usuarios que están en la zona.
Con la foto de la mascota, dónde y cuándo se perdió, cómo es y un teléfono de contacto. Si ya tenías su ficha en Trufa, la foto y el microchip están puestos y solo hay que marcar el sitio.
De 5 a 25 kilómetros. El aviso llega a los usuarios de Trufa que están en esa zona, no a todo el país: una alerta que le salta a alguien a 600 kilómetros solo consigue que la siguiente se ignore.
Quien lo vea marca el punto y la hora. Los avistamientos se dibujan sobre el mapa de la alerta, así que se ve hacia dónde tira el animal en vez de tener veinte mensajes sueltos.
Trufa cubre una parte de esto. El resto conviene hacerlo igual.
Se puede consultar sin cuenta. Si el animal que tienes delante está publicado, ahí tienes la foto y el contacto de quien lo busca.
Con la hora y una nota. Aunque no hayas podido cogerlo, saber que a las siete estaba en esa calle cambia por completo dónde buscar.
Cualquier clínica veterinaria lo lee gratis y en un minuto, y es la vía más rápida y más segura para devolverlo a su casa.
La alerta se publica en un minuto si la mascota ya está dada de alta, con su foto y su microchip. El día que hace falta no es el día de rellenar formularios. Y de paso te queda la cartilla de vacunas al día.
A los usuarios de Trufa que están en la zona que has marcado. No se avisa a todo el país ni a nadie que esté lejos: una alerta de Cádiz en un móvil de Girona solo consigue que la siguiente se ignore.
No. El mapa de mascotas perdidas y la ficha de cada alerta se consultan sin registrarse. La cuenta hace falta para publicar una alerta propia o para comunicar un avistamiento.
De 5 a 25 kilómetros, y por defecto 15. Un gato que se escapó por la ventana rara vez sale del barrio; un perro perdido en el campo puede aparecer en el pueblo de al lado.
Desde la propia alerta: marcas dónde lo has visto, con la hora y una nota o una foto si la tienes. El avistamiento aparece en el mapa de la alerta y le llega a quien la publicó.
Los que pongas en la alerta, empezando por el teléfono de contacto —sin él la alerta no sirve de nada. Tu cartilla, tus documentos y el resto de tus mascotas no se ven. Cuando aparezca, cierras la alerta y deja de publicarse.
No. Avisa igualmente al registro de identificación de animales de tu comunidad, a la policía local y a las clínicas y protectoras de la zona, que es donde acaba un animal con microchip cuando alguien lo recoge. Trufa cubre lo que ninguno de esos cubre: los vecinos que están mirando ahora mismo.
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